Ningún otro planeta más que la Tierra en el Sistema Solar posee una
compañía tan importante como la de la Luna. Es una de las tantas cosas
que nos hacen únicos y tan privilegiados, al menos en este sistema.
La
luna lleva más de 4.000 millones de años acompañando a la Tierra en su
viaje alrededor del Sol. La interacción gravitatoria entre la Tierra y
la Luna tiene importantes efectos en ambos objetos. Ahora bien, ¿qué
pasaría si la Luna dejara de orbitarnos y desapareciera entre los
confines del espacio? ¿Qué cambios se producirían en la Tierra? Aunque
parezca del todo
improbable la Luna se aleja de nosotros a una
velocidad de 3, 8 cm por año. Parece insignificante, pero multipliquemos
3, 8 x millones de años, ya parece una cifra considerable.
Pero
bueno, pensemos que de golpe y porrazo la Luna desaparece de repente por
el motivo que sea. La primera consecuencia sería que no veríamos nunca
más su circunferencia brillante en nuestros cielos nocturnos claro. La
segunda consecuencia más importante, la tierra vería afectada su
biosfera. El efecto gravitacional que ejerce la Luna es reciproco, una
prueba de ello es sin duda, el efecto de las mareas, y su importancia es
vital. Sin la acción de las mareas, las corrientes oceánicas serían
mucho más débiles y tenderían al estancamiento, las orillas perderían su
sistema de limpieza natural mediante el avance y retroceso de las
aguas, los canales de las ciudades se verían estancados. Pero existiría
un problema más importante que es el que se trata a continuación:
Cambio climático
Si
la Luna nos abandonara en su órbita alrededor de la Tierra, sufriríamos
consecuencias climáticas a nivel global. La sincronización entre su
movimiento de rotación sobre sí misma y translación alrededor de la
Tierra hace que siempre veamos la misma cara de la Luna. Este movimiento
hace que el eje de rotación de la Tierra este anclado a una posición
fija. De lo contrario cada pocos miles de años variarían el clima de las
distintas zonas de la Tierra de forma radical, con las terribles
consecuencias a las especies por problemas de adaptación y seguramente
se producirían extinciones masivas.
El momento angular de la Tierra también variaría y cada vez la Tierra rotaría un poco más deprisa.
Lo
que sí es totalmente seguro es que la Luna se aleja de nosotros,
lentamente, si, Parte de la energía que genera la Tierra en su rotación
es transferida al satélite y viceversa. Así, la Tierra gira cada vez más
despacio, unos 1, 5 milisegundos cada 100 años, la Luna se mueve más
rápido y como digo, se aleja a unos 3, 8 cm al año.
¿Qué pasaría en la Tierra si no existiera la Luna?
La ausencia
de la llamada fuerza de marea sería una de las responsables de los
cambios más significantes. La Luna afecta al material líquido del
planeta y, como todos sabemos, en especial la actividad de los océanos y
las corrientes marítimas.
Sin embargo, la corteza de
nuestro planeta también se ve afectada por la actividad lunar, al igual
que el clima. Esta fuerza brinda también un calentamiento significante
en la Tierra, disipa energía y actúa en el movimiento de las placas
tectónicas.
Si la Luna repentinamente desapareciera, la altitud
global y las corrientes de los océanos se modificarían
considerablemente. El agua de estos se redistribuiría y tomaría
dirección hacia los polos, lo que provocaría diversos problemas.
En relación con el movimiento de la Tierra también la Luna tendría un
papel fundamental, ya que la ayuda a estabilizarse y mantenerse con el
mismo movimiento mediante su influencia gravitacional.
¿Cómo afectaría la ausencia de la Luna en la vida sobre la Tierra?
De
forma negativa, pues las especies se han adaptado al medio en el que
ahora se encuentran, sobre todo los que viven en la costa, las que viven
en agua salada y demás. Todas ellas están adaptadas a estas condiciones
de acuerdo a las corrientes y el flujo de la marea, algo que dejaría de
ocurrir si no existiera la luna.
En lo que respecta a la
iluminación que brinda el reflejo de la luz del Sol en la Luna, muchas
son las especies que se verían afectadas precisamente por perder
significativamente la capacidad de adaptarse a la oscuridad de la noche
sin la ayuda de la luz reflejada por la Luna.
Bernard
Froig sostiene que los humanos, al tener un sentido de la vista tan
agudo, casi seríamos capaces de iluminarnos con la luz de la Vía Láctea.
En cuanto a nuestra organización, los calendarios que fueron creados a
partir de las fases de la luna (sobre todo para la caza y las cosechas)
dejarían de existir.
En la comunidad científica tendría también
un gran impacto. Durante cientos de años el hombre ha estudiado la Luna y
a partir de allí a logrado cosas espectaculares. Mediante el estudio de
las fases de la Luna se logró determinar la distancia de esta hasta la
Tierra, el tamaño de ambas, la distancia de aquí al Sol, el tamaño de
diversos objetos y distancias en el Sistema Solar, etc.







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